Casi todos los proveedores de voz dicen alguna versión de «procesamos en Europa». Es fácil de decir y difícil de comprobar, así que conviene mirar la pregunta que sí distingue:
¿Qué pasa cuando se les llena la capacidad?
Hay dos respuestas posibles. Una es contestar que no hay sitio. La otra es reenviar la petición a la API de un tercero —normalmente americana— y devolver el resultado como si lo hubieran hecho ellos. La segunda es invisible para el cliente, es más barata de operar y convierte la promesa anterior en papel mojado.
Nosotros hacemos la primera. Si en ese momento no hay capacidad libre, recibes un 503
y vuelves a intentarlo. Es peor experiencia y es la única compatible con lo que decimos.
Tres afirmaciones concretas, que es lo que se puede meter en un expediente:
El audio se procesa en máquinas nuestras, en España. No en capacidad alquilada a un proveedor de nube que a su vez la alquila a otro. Compramos el hardware, lo tenemos nosotros y lo operamos nosotros.
No hay ningún subencargado fuera de la UE en la cadena de proceso. No hay una API de terceros detrás de la nuestra. Los motores que convierten tu audio en texto, o tu texto en voz, son los que publicamos como código abierto, corriendo en nuestras máquinas.
No hay transferencia internacional de datos que declarar en tu registro de actividades de tratamiento, porque no la hay.
En la demostración todo funciona igual. La diferencia aparece tres meses después, en el expediente, cuando alguien de cumplimiento pregunta por el anexo de subencargados y por las cláusulas contractuales tipo. Si la respuesta es «ninguno fuera de la UE», el expediente avanza. Si es una lista de tres proveedores en dos jurisdicciones, se para a esperar un informe jurídico.
Esa espera cuesta más dinero que la diferencia de precio por minuto entre nosotros y cualquiera.
Porque si sólo contamos lo bueno, no sirve:
503.Los motores son código abierto y están publicados. Puedes leerlos, levantarlos en tu propia máquina y comparar lo que sale con lo que te devuelve nuestra API. Si alguna vez lo que recibes no se parece a lo que produce ese código, algo no cuadra — y esa es precisamente la comprobación que un proveedor que reenvía a terceros no puede ofrecerte.
Y para el audio que generamos, la marca de agua lleva una firma fija: si no está, no salió de aquí.
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