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Grabaciones en sanidad y en despachos: un informe que no sale de la UE y se puede verificar

6 de octubre de 2026

Hay dos sectores que viven de conversaciones grabadas y que casi nunca pueden usar una herramienta de IA genérica: la sanidad y los despachos de abogados. Una consulta, un parte, una declaración, una reunión con un cliente. En los dos casos el contenido es de lo más sensible que existe, y en los dos hace falta poder rastrear qué se dijo exactamente, no un resumen bonito del que nadie responde.

El problema de la transcripción de IA del montón es doble. Primero, manda tu audio a una nube estadounidense que, muchas veces, lo usa para entrenar sus modelos: una grabación clínica o el asunto de un cliente no pueden salir por esa puerta. Y segundo, te devuelve un texto plano que no puedes comprobar: si el modelo se inventa una frase, no tienes forma de volver al audio y verlo. Para una nota de una reunión interna da igual; para una historia clínica o un expediente, no.

Lo que cambia con Uttera

La privacidad no es una promesa de marketing, es dónde corre el servicio.

Y el informe se puede verificar. En vez de un resumen del que hay que fiarse, cada afirmación relevante va anclada a tres cosas: la cita literal, quién la dijo y el minuto exacto. Lo llamamos grafo de evidencia, y marca el estado de cada punto: lo que se dijo textualmente, lo que es condicional, lo que quedó en disputa —dos versiones enfrentadas, sin que el sistema elija una por ti— y lo que es inferido. El PDF sale firmado, así que un tercero puede comprobar que no se ha tocado una coma sin fiarse de nosotros. Puedes ver uno real aquí: informe de ejemplo (PDF firmado).

Para despachos de abogados

Donde más rinde es en el estado «en disputa». Cuando dos partes de una grabación no coinciden, el informe conserva las dos versiones ancladas a sus citas en vez de aplanarlas a una frase: exactamente lo que necesitas para un acta, un seguimiento de compromisos o el resumen de una declaración grabada. Cada punto queda con su minuto, para ir al audio y oírlo. Y el PDF firmado te da un rastro comprobable del documento, no un Word que cualquiera reescribe.

Para sanidad

Una consulta o un dictado se convierten en transcripción + resumen + entidades detectadas —medicación, dosis, fechas, personas—, con cada dato anclado a lo que se dijo. El profesional ve de dónde sale cada punto y valida lo que importa, en vez de releer la grabación entera. Y el audio del paciente no se va a un tercero ni se queda guardado en ningún sitio.

Lo que NO es (y conviene decirlo claro)

En palabras del propio informe:

«No es una transcripción certificada ni jurada, y debe validarlo el cliente antes de usarlo para cualquier acción o decisión que tenga consecuencias.»

En concreto: no es una historia clínica certificada, ni un producto sanitario, ni una transcripción jurada, ni asesoramiento legal o médico. El grafo prueba que algo se dijo y que el documento es auténtico; no prueba que lo dicho sea verdad. Y la legalidad de la grabación —el consentimiento de quien habla— es responsabilidad de quien la aporta, no nuestra. El profesional sigue siendo quien decide; la herramienta solo le deja ver y comprobar el material más rápido.

Si tu despacho o tu centro trabaja con grabaciones y te encaja esto, puedes probarlo hoy —la API es compatible con OpenAI, se integra en lo que ya usas— y escribirnos para hablar de un encargo de tratamiento de datos formal. Cómo pedir el informe, en la documentación del informe verificable.

¿Algo que añadir o que corregir? Escríbenos a support@uttera.ai. Si nos corriges, editamos la entrada y te damos crédito.

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